Por Alci Cruz, Director.

La realidad del siglo XXI, donde todo está interconectado de alguna manera, demanda nuevas miradas sobre cómo asumir el proceso educativo de manera que se prepare los estudiantes para el porvenir, así no para el siglo anterior. El contexto actual ha ratificado que el uso responsable de la tecnología rompe fronteras, permitiendo comunicación directa con personas e instituciones que pueden estar a miles de kilómetros. He aquí una gran oportunidad para cultivar el acervo cultural y construir múltiples aprendizajes en las nuevas generaciones. Es así como el enfoque global en la educación toma un lugar protagónico, planteando que las iniciativas para los procesos de aprendizajes lleven a los alumnos a desarrollar las destrezas, actitudes y hábitos para comprender y manejar de la mejor manera la interconectividad en todo ámbito, y las complejidades del mundo presente y futuro.

Desde lo local podemos incentivar el desarrollo de una mentalidad internacional, así como lo promueve el programa del Diploma del International Baccalaureate® (IB). Por mentalidad internacional el IB entiende e impulsa “una visión del mundo en la que las personas se consideran conectadas a la comunidad global y asumen un sentido de la responsabilidad hacia sus miembros. Es la conciencia del carácter interrelacionado de todos los pueblos y naciones, y el reconocimiento de la complejidad de esas relaciones”.

Ciertamente los sujetos con mentalidad internacional aprecian y valoran la diversidad de culturas presentes en cualquier parte del mundo y se esfuerzan por aprender más sobre ellas, acogiendo la apertura de criterio y los horizontes de crecimiento que ello significa. Entonces, lo intercultural se mira como una oportunidad de progreso y no como una amenaza desconocida.

Asumiendo la riqueza latente en la diversidad cultural que facilita una mentalidad internacional, los estudiantes pueden diseñar planes de vida a futuro tomando provecho de todas las oportunidades que esto les brinda para su desarrollo en cualquier dimensión de la vida.

El enfoque global se ejemplifica en acciones para enriquecer los procesos académicos exponiendo a los estudiantes a diversidad de herencias culturales, a desarrollarse en múltiples idiomas, a interactuar con sistemas de pensamiento y de costumbres distintas a su entorno. Siempre teniendo presente respeto a la diversidad y la actitud local que valora sus raíces y a la vez se abre a dialogar con otras culturas.

De cara a la vida universitaria y laboral, el mundo demanda una formación que valide las raíces culturales y a la vez promocione la apertura e interacción respetuosa con la llamada aldea global. El resultado será positivo para el individuo y para el colectivo.

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